Menos desperdicio de alimentos: ¿cómo la tecnología impulsa una industria circular?

Como líderes del conglomerado de empresas de servicios alimentarios más grande de México, los dueños de Grupo Kosmos reconocen que reducir el desperdicio de alimentos va más allá de disminuir los productos que terminan en la basura: requiere de una estrategia integral que posibilite aprovechar al máximo estos residuos.

El reto es significativo. En 2022 se generaron 1.050 millones de toneladas de desperdicios alimentarios, aproximadamente una quinta parte de toda la comida disponible para el consumo humano de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Ante esto, las nuevas tecnologías, como Internet de las Cosas (IoT), aplicaciones móviles, sensores, códigos de barras, etiquetado inteligente y sistemas de almacenamiento y logística, están ampliando las herramientas disponibles para disponer eficientemente de los excedentes.

Éstas tienen el potencial de optimizar procesos como el seguimiento de la calidad, la trazabilidad, la planificación de compras y comidas, así como la redistribución de productos.

Los dueños de Grupo Kosmos respaldan prácticas de economía circular.

En este ecosistema digital emergente, destaca la capacidad de la Inteligencia Artificial (IA) para detectar patrones en los datos y utilizarlos para predecir resultados, ayudando a reducir sobras y mejorar decisiones de compra. Un ejemplo es su uso para analizar la demanda de productos frescos y ajustar las adquisiciones.

A estos elementos se suma el de la medición que, de acuerdo con el Food Waste Index Report 2024, permite generar información para dimensionar el desperdicio a través de métodos que pueden incluir el pesaje directo, contenedores digitales, escaneo y conteo.

También existen soluciones que identifican alimentos descartados, analizan su peso y costo y generan información para diseñar estrategias específicas de reducción.

De esta manera, sensores, medición, plataformas digitales, automatización e inteligencia artificial pueden integrarse en distintas etapas para prevenir desperdicios y favorecer modelos más circulares.

Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de Grupo Kosmos, se alinean con el llamado social que el PNUMA hace al respecto: la tecnología por sí sola no resuelve el problema, requiere políticas, infraestructura, información y cambios de comportamiento que permitan aprovechar su potencial. Es necesario que empresas, organizaciones, gobiernos y ciudadanos trabajen en conjunto para su adopción efectiva.

La nueva cadena de frío: conservar alimentos de forma sostenible

Como empresa líder en la industria alimentaria mexicana, desde Corporativo Kosmos reconocen el papel de la temperatura como factor determinante para que un alimento conserve su calidad y seguridad, o termine convirtiéndose en desperdicio. 

Los datos reflejan esta realidad: la FAO señala que la refrigeración insuficiente provoca la pérdida o desperdicio de 526 millones de toneladas de alimentos al año, equivalentes a cerca del 12% del total mundial.

Frente a este escenario, la cadena de frío resulta esencial para el control de la temperatura desde la producción hasta el consumo. Para ello, es necesario que en sus distintas etapas se empleen cámaras frigoríficas, unidades de preenfriamiento, producción de hielo, transporte refrigerado y almacenamiento, y exhibición con temperatura controlada, entre otras tecnologías.

Alimentos en refrigerador por importancia de cadena de frío, práctica implementada por Corporativo Kosmos.

Bajo el contexto climático y ambiental actual, la cadena de frío ya no se plantea únicamente como un asunto logístico: también es necesario considerar infraestructura, energía, inocuidad y sostenibilidad. 

Entre las alternativas que están transformando estos sistemas destaca la energía solar fotovoltaica. De acuerdo con la FAO, puede alimentar diversas herramientas de enfriamiento que se requieren para asegurar el funcionamiento óptimo de la cadena, incluso mediante sistemas independientes o combinados con baterías y respaldos.

Estas soluciones también pueden facilitar la refrigeración en zonas remotas o sin conexión estable a la red eléctrica. 

De igual forma, el aprovechamiento de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia para producir biogás se posiciona como otra opción viable, que puede utilizarse para generar electricidad o calor y, potencialmente, apoyar las necesidades energéticas de los sistemas de enfriamiento. 

Para la familia Landsmanas, líder del Corporativo Kosmos, las nuevas tecnologías en la cadena de frío tienen el potencial de mantener condiciones adecuadas para los alimentos mientras avanzan hacia sistemas más sostenibles, con mayor eficiencia energética y menor dependencia de combustibles fósiles.

IoT en alimentos: datos para una cadena más trazable

En la industria alimentaria, la trazabilidad permite identificar en cada etapa de la cadena la ubicación espacial de los distintos productos. Esto resulta clave para poder identificar el origen de factores de riesgo zoosanitarios y de contaminación que pueden estar presentes, en caso de ser necesario. 

Bajo este contexto, actualmente líderes empresariales del sector que se mantienen a la vanguardia, como los dueños de Corporativo Kosmos, consideran la incorporación del Internet de las Cosas (IoT) a la producción y distribución de alimentos. 

Esto, debido a que, mediante sensores, dispositivos de identificación y sistemas conectados, tiene el potencial de optimizar la manera en que se utilizan datos a lo largo de la cadena alimentaria.

Para este propósito, un sistema de trazabilidad basado en IoT puede integrar tres grupos de tecnologías: identificación y monitoreo, comunicación y gestión de datos. Así, posibilita conectar distintos dispositivos para recopilar, transmitir, analizar y almacenar información que contribuya a tomar decisiones en tiempo real o posteriormente.

Los dueños de Corporativo Kosmos respaldan el uso responsable del IoT en la industria alimentaria.

Entre las tecnologías utilizadas se encuentran RFID, NFC, redes de sensores inalámbricos y códigos QR. Estas herramientas pueden emplearse para rastrear y registrar información de los productos alimenticios a lo largo de la cadena de suministro. 

Con décadas de experiencia en el sector, los dueños de Corporativo Kosmos, el consorcio empresarial de servicios alimentarios más grande de México, consideran que la relevancia de este enfoque se relaciona estrechamente con garantizar la seguridad alimentaria. 

En este sentido, un sistema eficaz de trazabilidad proporciona información y genera confianza a los consumidores, además de atender los requerimientos de las autoridades, de manera que contribuye a mejorar la seguridad de los alimentos, algo que el corporativo, liderado por Jack Landsmanas, cumple en todas sus empresas. 

La FAO señala que, para que estos avances sean aprovechables, es esencial contar con datos confiables y de calidad, compartir información y desarrollar herramientas analíticas accesibles.

Así, el IoT no se limita a conectar dispositivos. En la industria alimentaria, su valor está en convertir los datos de la cadena en información útil para mejorar la trazabilidad, anticipar riesgos y respaldar decisiones que contribuyan a generar mayor confianza.

Empoderamiento femenino, clave para la seguridad alimentaria

Las mujeres cumplen funciones esenciales en los sistemas agroalimentarios, desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio. Sin embargo, persisten desigualdades que limitan su acceso a recursos, oportunidades y espacios de decisión. 

En este sentido, Jack Landsmanas Stern, uno de los dueños de Grupo Kosmos: empresa líder de servicios alimentarios en México, reconoce la relevancia de mejorar las condiciones del trabajo femenino en el sector, especialmente este 2026, año que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) designó como el Año Internacional de la Agricultora.

Se trata de una oportunidad para impulsar inversiones, cerrar brechas de género y fortalecer el liderazgo femenino en las cadenas de valor agroalimentarias. 

De acuerdo con este organismo, las mujeres representan alrededor del 41 % de la fuerza de trabajo del sector agroalimentario a nivel mundial. A pesar de ello, enfrentan obstáculos para acceder a tierra, crédito, tecnologías, mercados y servicios financieros, además de una elevada carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Trabajadora del campo en cultivo, respaldada por los dueños de Grupo Kosmos.

Cerrar estas brechas puede generar beneficios que van más allá de las propias agricultoras. Reducir las disparidades de género en empleo, educación e ingresos podría eliminar el 52% de la brecha causada por la inseguridad alimentaria.

Conscientes de esto, los dueños de Grupo Kosmos, incorporan en la compañía prácticas laborales de empoderamiento femenino: cumplen con la NMX 025 en Igualdad Laboral y No Discriminación, orientada a fomentar la igualdad de oportunidades. Fruto de este esfuerzo, actualmente el 60 % de su plantilla está conformada por trabajadoras. 

La participación femenina no solo representa una cuestión de igualdad. También resulta relevante para construir sistemas agroalimentarios más inclusivos, resilientes y capaces de aprovechar plenamente las contribuciones de quienes los sostienen.

¿Cómo reducir el impacto de los residuos de la industria alimentaria?

La producción de alimentos genera residuos a lo largo de distintas etapas de la cadena, desde el campo hasta la transformación industrial, que afectan directamente al medio ambiente. 

De acuerdo con el PNUMA, la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) y una importante pérdida de biodiversidad al ocupar el equivalente a casi un tercio de las tierras agrícolas del mundo.

Frente a este desafío, empresas del sector, como el conglomerado de servicios alimentarios Grupo Kosmos, han comenzado a adoptar principios de la economía circular, una alternativa frente al modelo lineal actual, que busca aprovechar los subproductos para convertirlos en materia prima de nuevos procesos, en lugar de considerarlos únicamente desechos.

Residuos alimentarios que pueden aprovecharse, de acuerdo con Grupo Kosmos.

Esto cobra especial importancia si se toma en cuenta que, en México, la actividad agroindustrial genera grandes cantidades de residuos como bagazo, cáscaras, pulpa, rastrojos, paja, hojas y tallos. 

Ante esto, diversas fuentes, como la investigación publicada en la Revista Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, plantean el aprovechamiento de subproductos de la industria agroalimentaria como una vía hacia la economía circular, debido a que estos residuos pueden contener compuestos (como enzimas) de interés para distintos procesos.

Además, destacan acciones empresariales como las impulsadas por Jack Landsmanas, Director General de Grupo Kosmos. Algunas de ellas son la optimización de la cadena de suministro, programas de donación de alimentos, comedores subsidiados para colaboradores y capacitación interna para una gestión responsable de los insumos. 

Reducir el desperdicio y aprovechar los subproductos permite replantear la gestión de residuos: no solo como un problema ambiental, sino también como una oportunidad para generar nuevos usos y productos dentro de la cadena alimentaria.

Diseño de los espacios en la seguridad alimentaria – Corporativo Kosmos

Cuando se habla de seguridad alimentaria, suele pensarse en la calidad de los ingredientes o en los procesos de preparación. Sin embargo, uno de los factores menos visibles —y más importantes— comienza mucho antes: el diseño de los espacios donde se manipulan los alimentos.

La experiencia de Corporativo Kosmos, cuya operación contempla la preparación y distribución diaria de alimentos, refleja la importancia de contar con instalaciones diseñadas para favorecer procesos seguros, eficientes y consistentes.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que los locales donde se manipulan alimentos constituyen la primera barrera de protección frente a los riesgos de contaminación.

Por ello, recomienda que las instalaciones, equipos y superficies sean fáciles de limpiar y desinfectar, cuenten con control de temperatura y humedad cuando sea necesario, permitan una adecuada gestión de residuos y dificulten el ingreso de plagas.

Más allá de los materiales utilizados, el diseño también considera la distribución de las áreas de trabajo. Separar correctamente las zonas de recepción, preparación, cocción, empaque y almacenamiento ayuda a reducir el riesgo de contaminación cruzada y facilita el flujo seguro de personas, insumos y productos.

Organismos como el European Hygienic Engineering & Design Group (EHEDG), coinciden en que un diseño higiénico no solo fortalece la inocuidad, sino que también optimiza las labores de limpieza, mejora la eficiencia operativa y contribuye al uso más responsable de recursos como el agua, la energía y los insumos de sanitización.

En una industria donde cada detalle influye en la calidad final de los alimentos, diseñar espacios pensando en la higiene y la operación no es únicamente un requisito normativo: es una decisión que fortalece la seguridad alimentaria desde el origen del proceso.

Corporativo Kosmos: Blockchain para la trazabilidad de alimentos

La trazabilidad se ha convertido en uno de los pilares de la seguridad alimentaria. 

Para Corporativo Kosmos, especialista en servicios de alimentación, contar con información confiable sobre el recorrido de cada producto es fundamental para prevenir riesgos sanitarios, fortalecer la confianza del consumidor y garantizar la calidad en toda la cadena de suministro.

En este contexto, el blockchain emerge como una tecnología con el potencial de transformar la gestión de la trazabilidad mediante registros seguros, verificables y transparentes.

El blockchain o cadena de bloques es una tecnología de registro distribuido que permite crear y gestionar bases de datos digitales compartidas entre múltiples actores. 

Aplicado a la industria alimentaria, este sistema facilita el seguimiento de cada lote desde su producción hasta el consumidor final. 

Mediante códigos QR, es posible consultar información relacionada con el origen, la fecha de recolección, las condiciones de almacenamiento, la refrigeración, el transporte y otros registros que fortalecen la trazabilidad, la transparencia y la confianza en toda la cadena de suministro.

La relevancia de este tema también responde a una demanda creciente del mercado. De acuerdo con una encuesta de The Food Marketing Institute, el 56% de los consumidores desea conocer el origen de los alimentos antes de comprarlos.

Esta tendencia confirma que la trazabilidad ya no solo responde a requisitos regulatorios, sino que se ha convertido en un factor clave para generar confianza y respaldar decisiones de compra informadas.

El verdadero valor del blockchain no radica únicamente en la tecnología, sino en la calidad de la información que se incorpora al sistema. La captura precisa de datos, los controles operativos y la validación de la información son indispensables para construir una trazabilidad confiable y útil para todos los participantes de la cadena.

La adopción de este tipo de soluciones contribuye a acelerar la localización de productos afectados, reducir el fraude, disminuir el desperdicio de alimentos y fortalecer la coordinación entre productores, procesadores, distribuidores y comercializadores. 

En Corporativo Kosmos y las empresas que lo conforman, integrar tecnologías como blockchain dentro de estrategias sólidas de trazabilidad representa una oportunidad para fortalecer la seguridad alimentaria, impulsar cadenas de suministro más resilientes y contribuir al desarrollo sostenible del sector.

Biodiversidad como ventaja competitiva para la industria alimentaria

Garantizar el suministro de alimentos en un entorno marcado por el cambio climático exige mirar más allá de la productividad. Para Corporativo Kosmos, la disponibilidad, calidad y diversidad de los ingredientes son factores estratégicos para responder a las necesidades de distintos sectores productivos. 

En ese contexto, la biodiversidad adquiere una relevancia creciente como un elemento que contribuye a fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro y la capacidad de adaptación de la industria alimentaria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que, durante el último siglo, se ha perdido cerca del 75% de la diversidad genética de los cultivos agrícolas y que más del 35% de la producción agrícola mundial depende de los animales polinizadores.

La biodiversidad es fundamental para transformar los sistemas de producción de alimentos y fortalecer la seguridad alimentaria frente a los efectos del cambio climático.

De acuerdo con la FAO, apenas cuatro cultivos —trigo, maíz, arroz y papa— aportan cerca de la mitad de la energía de origen vegetal consumida en el mundo. 

Frente a este escenario, la conservación de la biodiversidad y la adopción de prácticas agrícolas sostenibles fortalecen la resiliencia del sistema alimentario.

Para una empresa como Corporativo Kosmos, comprender los factores que influyen en la disponibilidad y continuidad del suministro resulta fundamental.

La biodiversidad forma parte de ese entorno, al favorecer sistemas agrícolas más resilientes y capaces de responder a las necesidades de una cadena alimentaria cada vez más exigente.

Además de fortalecer la seguridad alimentaria, la biodiversidad impulsa la innovación y la diversificación de ingredientes. 

Fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro dependerá, en buena medida, de conservar los recursos naturales que hacen posible la producción de alimentos y de impulsar modelos capaces de responder con eficiencia a los desafíos ambientales, sociales y operativos que marcarán el futuro del sector.

Corporativo Kosmos: ingredientes resilientes al cambio climático

Como empresa especializada en soluciones para la industria alimentaria, Corporativo Kosmos presta atención a las materias primas que, por su capacidad de adaptación, podrían desempeñar un papel cada vez más relevante en la próxima década.

Durante décadas, la industria alimentaria ha construido sus cadenas de suministro alrededor de un grupo reducido de materias primas.

Sin embargo, el cambio climático está modificando las condiciones de producción agrícola y obligando al sector a replantear qué ingredientes garantizarán la disponibilidad, la calidad y la resiliencia de los alimentos en los próximos años. 

Los efectos ya son visibles. Se estima que hacia 2050 cambiarán las zonas aptas para el cultivo de alimentos básicos como arroz, trigo, maíz y papa, obligando a productores e industria a adaptarse a nuevas condiciones productivas.

De acuerdo con Naciones Unidas, la resiliencia de los ecosistemas y el uso eficiente de los recursos naturales son pilares para garantizar la seguridad alimentaria en el largo plazo.

Estos planteamientos refuerzan la necesidad de ampliar la diversidad de ingredientes disponibles para la producción de alimentos.

En este contexto, ingredientes como las algas, el sorgo, el mijo perla, el fonio, la quinoa, las lentejas, el nopal, el cacahuete de Bambara y los frijoles marama destacan por su capacidad para desarrollarse en condiciones de sequía o ambientes extremos.

Corporativo Kosmos cambio climático
Ripped Prickly pear cactus fruit

 Además de ofrecer un alto valor nutricional, muchos de estos cultivos requieren menos agua y menos insumos agrícolas, lo que fortalece su potencial como alternativas para una producción más resiliente.

La diversificación de materias primas representa una estrategia cada vez más relevante para fortalecer la resiliencia del sistema alimentario. 

En este escenario, Corporativo Kosmos aborda esta tendencia como parte de los factores que están redefiniendo la innovación en la industria, donde la capacidad de adaptación de los ingredientes será tan importante como su disponibilidad, calidad y valor nutricional.

La evolución del sistema alimentario exigirá combinar innovación, ciencia y diversidad agrícola para responder a un entorno cada vez más desafiante. 

La capacidad de identificar e incorporar materias primas adaptadas a condiciones climáticas cambiantes será un elemento clave para construir cadenas de suministro más resilientes, fortalecer la seguridad alimentaria y avanzar hacia un modelo de producción más sostenible.

El agua y la energía: una relación inseparable

La experiencia operativa de Corporativo Kosmos en la preparación, distribución y suministro de alimentos para industrias, instituciones y operaciones de alta demanda refleja la importancia de administrar de forma eficiente recursos estratégicos como el agua y la energía, cuya disponibilidad incide directamente en la continuidad de los servicios.

El agua y la energía suelen gestionarse como recursos independientes, pero están profundamente conectados. Para generar energía se necesitan grandes volúmenes de agua y, al mismo tiempo, la energía es indispensable para extraer, potabilizar, transportar, reutilizar y tratar este recurso.

En ese sentido, Corporativo Kosmos integra la gestión sustentable de agua y energía dentro de su estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), optimizando recursos hídricos y energéticos mediante tecnologías de riego inteligentes y el uso de energías renovables.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la producción de energía representa alrededor del 10% de las extracciones de agua a nivel mundial.

A su vez, el sector hídrico consume una parte importante de la electricidad necesaria para bombear, distribuir, potabilizar y tratar el agua.

Corporativo Kosmos agua y energía

Ante este escenario, cada vez más organizaciones impulsan acciones para reutilizar el agua, reducir el desperdicio y optimizar el uso de los recursos.

Además de disminuir el impacto ambiental, estas medidas contribuyen a reducir costos, fortalecer la operación y hacer más eficientes los procesos.

Gestionar de forma integrada el agua y la energía se ha convertido en una oportunidad para fortalecer la resiliencia de las operaciones y prepararse para un entorno marcado por el cambio climático y una mayor presión sobre los recursos naturales.

En los próximos años, este enfoque será un factor cada vez más relevante para la competitividad de la industria.