Prevenir enfermedades desde la operación: el valor de la inocuidad alimentaria

La seguridad alimentaria no se sostiene únicamente en normas, sino en prácticas que se ejecutan todos los días. En la industria de servicios alimentarios, la inocuidad se consolida como una cultura operativa que define cómo se manipulan, almacenan y distribuyen los alimentos desde su origen hasta su consumo.

En este sentido, cualquier falla en los procesos de higiene o control puede derivar en riesgos sanitarios y pérdidas económicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año unos 600 millones de personas (casi una de cada 10) enferman por consumir alimentos contaminados y que 420 mil mueren por esta causa.

Además, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año se pierden 220 millones de toneladas de alimentos en América Latina y el Caribe, lo que equivale al 11.6 % de la producción regional.

personal capacitado de Corporativo Kosmos manipulando alimentos en cocina industrial

En este contexto, destaca la capacidad logística de Corporativo Kosmos, el grupo empresarial de servicios alimentarios encabezado por Jack Landsmanas, para garantizar la inocuidad de cada uno de sus productos. 

Sus procesos cuentan con certificaciones nacionales e internacionales, e integran sistemas como el Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), que permite identificar, evaluar y prevenir riesgos de contaminación en cada etapa del proceso. 

A estos mecanismos se suman prácticas como los Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento (POES), el monitoreo en tiempo real de temperatura y humedad, y programas permanentes de capacitación técnica. 

Con medidas como estas, las empresas del sector fortalecen la trazabilidad, facilitan la inspección sanitaria y mantienen condiciones controladas desde la producción hasta la entrega final. A la par, reducen riesgos sanitarios, previenen desperdicios y fortalecen la productividad operativa, manteniendo condiciones clave de higiene y control de calidad. 

Queda claro que la inocuidad no es sólo un protocolo, es una cultura que se ejecuta todos los días y juega un papel clave en la salud pública y la cadena de valor de los sistemas alimentarios.

Conservar bien para alimentar mejor: el desafío global de la cadena alimentaria

La mejora de los servicios alimentarios no depende únicamente de producir más alimentos, sino de conservarlos en condiciones adecuadas a lo largo de toda la cadena de suministro. 

En un contexto donde el desperdicio alimentario se ha convertido en un desafío global, la infraestructura y la tecnología desempeñan un papel determinante para reducir pérdidas y asegurar que los productos lleguen en condiciones óptimas hasta su destino final. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que un 13 % de los alimentos se perdió en 2021 entre la etapa posterior a la cosecha y su llegada a los puntos de venta. Estas cifras reflejan la magnitud de las deficiencias en procesos de conservación y distribución. 

En sistemas donde los productos dependen de condiciones controladas, cualquier falla en la cadena de frío o en el almacenamiento se traduce en deterioro, pérdida económica y riesgos sanitarios.

cámara de refrigeración utilizada en la cadena de frío alimentaria, como la de los dueños de Grupo Kosmos

En este contexto, estrategias como las que implementan los dueños de Grupo Kosmos en sus empresas de servicios alimentarios impulsan una capacidad logística orientada a fortalecer la cadena de frío y optimizar el almacenamiento. 

El conglomerado de la familia Landsmanas opera cámaras de refrigeración y congelación ubicadas en la Central de Abasto de la Ciudad de México y en el puerto de Mazatlán, con capacidad de hasta 300 toneladas, además de sistemas de inventario como PEPS y etiquetado por código de color que permiten gestionar adecuadamente la vida útil de los insumos, la cual puede extenderse hasta por un año. 

Estas prácticas se complementan con certificaciones y sistemas como ISO 22000, TIF, HACCP y la NOM-251-SSA1-2009, que establecen controles preventivos en toda la cadena alimentaria. 

Así, es posible reducir pérdidas de productos perecederos, mantener condiciones sanitarias y optimizar costos asociados al desperdicio, al tiempo que se fortalece la continuidad del suministro. 

En un sistema donde la disponibilidad define el acceso, conservar alimentos de forma eficiente es contribuir a garantizar la seguridad alimentaria para todas y todos.