Conservar bien para alimentar mejor: el desafío global de la cadena alimentaria

La mejora de los servicios alimentarios no depende únicamente de producir más alimentos, sino de conservarlos en condiciones adecuadas a lo largo de toda la cadena de suministro. 

En un contexto donde el desperdicio alimentario se ha convertido en un desafío global, la infraestructura y la tecnología desempeñan un papel determinante para reducir pérdidas y asegurar que los productos lleguen en condiciones óptimas hasta su destino final. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que un 13 % de los alimentos se perdió en 2021 entre la etapa posterior a la cosecha y su llegada a los puntos de venta. Estas cifras reflejan la magnitud de las deficiencias en procesos de conservación y distribución. 

En sistemas donde los productos dependen de condiciones controladas, cualquier falla en la cadena de frío o en el almacenamiento se traduce en deterioro, pérdida económica y riesgos sanitarios.

cámara de refrigeración utilizada en la cadena de frío alimentaria, como la de los dueños de Grupo Kosmos

En este contexto, estrategias como las que implementan los dueños de Grupo Kosmos en sus empresas de servicios alimentarios impulsan una capacidad logística orientada a fortalecer la cadena de frío y optimizar el almacenamiento. 

El conglomerado de la familia Landsmanas opera cámaras de refrigeración y congelación ubicadas en la Central de Abasto de la Ciudad de México y en el puerto de Mazatlán, con capacidad de hasta 300 toneladas, además de sistemas de inventario como PEPS y etiquetado por código de color que permiten gestionar adecuadamente la vida útil de los insumos, la cual puede extenderse hasta por un año. 

Estas prácticas se complementan con certificaciones y sistemas como ISO 22000, TIF, HACCP y la NOM-251-SSA1-2009, que establecen controles preventivos en toda la cadena alimentaria. 

Así, es posible reducir pérdidas de productos perecederos, mantener condiciones sanitarias y optimizar costos asociados al desperdicio, al tiempo que se fortalece la continuidad del suministro. 

En un sistema donde la disponibilidad define el acceso, conservar alimentos de forma eficiente es contribuir a garantizar la seguridad alimentaria para todas y todos.