Empoderamiento femenino, clave para la seguridad alimentaria

Las mujeres cumplen funciones esenciales en los sistemas agroalimentarios, desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio. Sin embargo, persisten desigualdades que limitan su acceso a recursos, oportunidades y espacios de decisión. 

En este sentido, Jack Landsmanas Stern, uno de los dueños de Grupo Kosmos: empresa líder de servicios alimentarios en México, reconoce la relevancia de mejorar las condiciones del trabajo femenino en el sector, especialmente este 2026, año que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) designó como el Año Internacional de la Agricultora.

Se trata de una oportunidad para impulsar inversiones, cerrar brechas de género y fortalecer el liderazgo femenino en las cadenas de valor agroalimentarias. 

De acuerdo con este organismo, las mujeres representan alrededor del 41 % de la fuerza de trabajo del sector agroalimentario a nivel mundial. A pesar de ello, enfrentan obstáculos para acceder a tierra, crédito, tecnologías, mercados y servicios financieros, además de una elevada carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Trabajadora del campo en cultivo, respaldada por los dueños de Grupo Kosmos.

Cerrar estas brechas puede generar beneficios que van más allá de las propias agricultoras. Reducir las disparidades de género en empleo, educación e ingresos podría eliminar el 52% de la brecha causada por la inseguridad alimentaria.

Conscientes de esto, los dueños de Grupo Kosmos, incorporan en la compañía prácticas laborales de empoderamiento femenino: cumplen con la NMX 025 en Igualdad Laboral y No Discriminación, orientada a fomentar la igualdad de oportunidades. Fruto de este esfuerzo, actualmente el 60 % de su plantilla está conformada por trabajadoras. 

La participación femenina no solo representa una cuestión de igualdad. También resulta relevante para construir sistemas agroalimentarios más inclusivos, resilientes y capaces de aprovechar plenamente las contribuciones de quienes los sostienen.

¿Cómo reducir el impacto de los residuos de la industria alimentaria?

La producción de alimentos genera residuos a lo largo de distintas etapas de la cadena, desde el campo hasta la transformación industrial, que afectan directamente al medio ambiente. 

De acuerdo con el PNUMA, la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) y una importante pérdida de biodiversidad al ocupar el equivalente a casi un tercio de las tierras agrícolas del mundo.

Frente a este desafío, empresas del sector, como el conglomerado de servicios alimentarios Grupo Kosmos, han comenzado a adoptar principios de la economía circular, una alternativa frente al modelo lineal actual, que busca aprovechar los subproductos para convertirlos en materia prima de nuevos procesos, en lugar de considerarlos únicamente desechos.

Residuos alimentarios que pueden aprovecharse, de acuerdo con Grupo Kosmos.

Esto cobra especial importancia si se toma en cuenta que, en México, la actividad agroindustrial genera grandes cantidades de residuos como bagazo, cáscaras, pulpa, rastrojos, paja, hojas y tallos. 

Ante esto, diversas fuentes, como la investigación publicada en la Revista Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, plantean el aprovechamiento de subproductos de la industria agroalimentaria como una vía hacia la economía circular, debido a que estos residuos pueden contener compuestos (como enzimas) de interés para distintos procesos.

Además, destacan acciones empresariales como las impulsadas por Jack Landsmanas, Director General de Grupo Kosmos. Algunas de ellas son la optimización de la cadena de suministro, programas de donación de alimentos, comedores subsidiados para colaboradores y capacitación interna para una gestión responsable de los insumos. 

Reducir el desperdicio y aprovechar los subproductos permite replantear la gestión de residuos: no solo como un problema ambiental, sino también como una oportunidad para generar nuevos usos y productos dentro de la cadena alimentaria.