La nueva cadena de frío: conservar alimentos de forma sostenible

Como empresa líder en la industria alimentaria mexicana, desde Corporativo Kosmos reconocen el papel de la temperatura como factor determinante para que un alimento conserve su calidad y seguridad, o termine convirtiéndose en desperdicio. 

Los datos reflejan esta realidad: la FAO señala que la refrigeración insuficiente provoca la pérdida o desperdicio de 526 millones de toneladas de alimentos al año, equivalentes a cerca del 12% del total mundial.

Frente a este escenario, la cadena de frío resulta esencial para el control de la temperatura desde la producción hasta el consumo. Para ello, es necesario que en sus distintas etapas se empleen cámaras frigoríficas, unidades de preenfriamiento, producción de hielo, transporte refrigerado y almacenamiento, y exhibición con temperatura controlada, entre otras tecnologías.

Alimentos en refrigerador por importancia de cadena de frío, práctica implementada por Corporativo Kosmos.

Bajo el contexto climático y ambiental actual, la cadena de frío ya no se plantea únicamente como un asunto logístico: también es necesario considerar infraestructura, energía, inocuidad y sostenibilidad. 

Entre las alternativas que están transformando estos sistemas destaca la energía solar fotovoltaica. De acuerdo con la FAO, puede alimentar diversas herramientas de enfriamiento que se requieren para asegurar el funcionamiento óptimo de la cadena, incluso mediante sistemas independientes o combinados con baterías y respaldos.

Estas soluciones también pueden facilitar la refrigeración en zonas remotas o sin conexión estable a la red eléctrica. 

De igual forma, el aprovechamiento de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia para producir biogás se posiciona como otra opción viable, que puede utilizarse para generar electricidad o calor y, potencialmente, apoyar las necesidades energéticas de los sistemas de enfriamiento. 

Para la familia Landsmanas, líder del Corporativo Kosmos, las nuevas tecnologías en la cadena de frío tienen el potencial de mantener condiciones adecuadas para los alimentos mientras avanzan hacia sistemas más sostenibles, con mayor eficiencia energética y menor dependencia de combustibles fósiles.